Publicado en El Boletín el 13 de abril 2009
No vamos a hablar de las causas de la crisis económica. Son perfectamente conocidas: la avaricia, el descontrol y la permisibilidad de las autoridades financieras para con los mercados e instituciones financieras que, entre otras cosas, han demostrado quién manda en el mundo, por si alguien todavía no lo sabe. Esta crisis volverá a repetirse cuando todo haya pasado y vuelvan las alegrías, dentro de 20 ó 30 años. Así que vamos al grano.
Si queremos salir de la recesión económica actual hay que poner en marcha las siguientes medidas (porque aunque la crisis sea global, se puede actuar localmente). 2.- Ese Plan Estratégico debe contemplar, entre otras, reformas profundas y proyectos de gran envergadura: un plan de infraestructuras nacional bien desarrollado y meditado, de ámbito nacional, que contemple la construcción de centrales nucleares (además de para crear riqueza para reducir la dependencia energética y los altos costes que ello supone), de iniciativa pública, ejecutado por la iniciativa privada y financiado por el ICO, una regulación más estrecha y una vigilancia mayor de la actuación de las entidades financieras (el Banco de España ha hecho un flaco favor estos últimos años al sistema permitiendo absolutamente todo), una propuesta de aval del ICO directamente a las empresas para crear riqueza porque su efecto positivo respecto a la creación de riqueza será mucho mayor que los efectos negativos de no llevar a cabo esto, aun a pesar de que haya que hacer frente a una parte importante de los avales (digamos un 20%, por impago), porque la destrucción de una empresa supone: parados, que no consumen ni ahorran en la medida necesaria, lo que reduce el PIB del país; aumento del déficit por cuenta corriente porque otras empresas de fuera ofrecerán los productos y servicios que ya no hacemos aquí; sangría de los fondos de la SS para atender las prestaciones sociales por desempleo, problemas sociales de tener una cifra de parados cercana a 5 millones de personas (que llegará, no tengan dudas); reducción de la recaudación de los impuestos que afectan a las empresas porque sencillamente cada vez habrá menos; y otras reformas como la del mercado laboral, regulación eficaz de los productos financieros de alto riesgo (derivados), una reforma del proteccionismo de los funcionarios (que parece que la crisis no va con ellos) y un largo etcétera que no nos cabe en este corto artículo (hay tanto que decir y tan poco espacio). Asimetrías No pasa nada si aumentamos el déficit público porque este mayor gasto será parcialmente compensado con el aumento de riqueza que las medidas propuestas implican y, en cualquier caso, no nos queda otra. Y además, hay que corregir otros muchos y grandes problemas a los que nadie parece otorgar la importancia que tiene; que las administraciones locales se pongan al corriente en los pagos a sus proveedores (algo inadmisible), que dejemos ya de lado el despilfarro del sector público a través de medidas efectivas de control de gasto público, que vayamos hacia un modelo de Estado donde la sangría económica de las duplicidades por doquier están a la orden del día (17 autonomías), eliminar la asimetría en las relaciones Estado-ciudadano (por ejemplo en el caso de la Hacienda Pública). 3.- El Plan Estratégico debe ser elaborado por técnicos que son los que conocen las medidas a adoptar y saben lo que se traen entre manos y pueden cuantificar el impacto económico de las mismas. Un político jamás resolverá un problema económico: a él no le afecta porque a fin de mes cobra y no va a perder su puesto de trabajo. Y deben adoptarse medidas profesionales y técnicamente correctas, olvidando si son o no son populares. Y deben ser medidas de largo plazo (que excedan el ámbito 2/3 legislaturas, por que su elaboración, implantación y sobre todo visualización de los resultados llevará al menos 10-15 años si han de ser medidas profundas que cambien el modelo económico de España, S.A. y no sean parches). Este plan exige un Pacto de Estado y un líder para su ejecución (un "ministro de la Crisis") porque sencillamente nadie se ocupa de esto con mayúsculas. La actual arquitectura organizativa de España, S.A. (presidente del Gobierno y ministros) es una arquitectura jerárquica y funcional que no es adecuada para implantar un proyecto transversal como es "Resolver la Crisis" (pasa igual en las empresas donde si cada uno tiene su función, los proyectos de mejora integral nunca se implantan o se implantan mal, por lo general). Sin embargo, ¿qué probabilidad de éxito podemos otorgar a la capacidad del actual Gobierno de diseñar y desarrollar estas medidas y, lo que es más importante, de ejecutarlas con éxito? Sencillamente ninguna. Su ignorancia, incompetencia y falta de voluntad real de resolver esta situación de crisis económica ha quedado ya constatada en diversas ocasiones. El peor equipo directivo que ha tenido España, S.A. desde los inicios de la democracia (ver los curriculum vitae del presidente y ministros cuando han accedido a tal puesto) no puede gestionar adecuadamente una compañía del tamaño y complejidad de España, por lo que la llevarán (ya están en ello) hacia un deterioro económico cuyas consecuencias podemos estimar, pero no predecir de forma exacta en su cuantía. De lo que no hay duda es de que en España, S.A. hace ya algún tiempo que empezó a correr hacia atrás un reloj que evalúa el PIB y que hará que dentro de 2/3 años nos hayamos situado en los niveles de riqueza de hace 10-15 años. Desde luego las perspectivas macroeconómicas del país son para echarse a llorar. Al tiempo. Y que conste que no soy agorero.
1.- Un Plan Estratégico a 10-15 años que defina claramente el modelo económico de país que queremos. Un país que ha perdido el tren de la I+D+i y de las tecnologías de la información, que no apuesta por los proyectos de base tecnológica, que se está desindustrializando y cuya oferta de servicios (turismo y ocio) es escasa y no de alta calidad, corre el riesgo de ruralizarse. Los datos de la evolución de los sectores primario, secundario y terciario de los próximos 10-15 años nos darán o quitarán la razón, pero si no sabemos qué país queremos ni a dónde vamos, cómo lo visionamos y cuáles van a ser nuestras ventajas competitivas como nación y qué objetivos estratégicos nos vamos a marcar, acabaremos en cualquier sitio. En el fondo, un país debería ser gestionado como una empresa.





