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¿Recortes en el gasto o expansión del mismo?: Dos ideas opuestas para solucionar el mismo problema: la crisis.



Un ricachón mentecato, ahorrador empedernido,
Por comprar jamón barato, lo compró casi podrido.
Le produjo tal indigestión que gastó más en botica que lo que le costó el jamón.
Moraleja: economizar no es gastar mucho ni poco, sino saberlo gastar!!




En el mes de abril de 2009, ya inmersos en plena crisis económica, publiqué un artículo en el ya extinto periódico EL BOLETIN titulado ¿Quo Vadis, España, S.A.? en el que reflexionaba sobre el destino de nuestra España e invitaba a gestionar nuestro país como si de una empresa se tratara.

 
Una de las ideas que proponía para salir de la crisis era acometer un gran Plan Nacional de Infraestructuras para promover obra pública, expandir el gasto, crear empleo y salir de la recesión económica, aún a costa de, en ese momento, aumentar la deuda nacional y el déficit público.
 


Nada de esto se hizo. Más bien al contrario, el nefasto gobierno del PSOE, incapaz siquiera de reconocer la crisis económica o de llevar acabo alguna de las múltiples reformás estructurales que este país necesita, recortó el gasto (inversión) en obra pública, dilapidó las arcas del Estado en un insostenible intento de mantener el mal llamado estado del bienestar y nos ha llevado a una situación de mayor deuda nacional y déficit público (fruto del despilfarro) que no ha servido absolutamente para nada. Menos mal que ya nos queda poco para librarnos de ellos en el gobierno.
 


Y todo esto porque aúnque ahora esté de moda entre la clase política el concepto de austeridad (mal entendida por otro lado, porque ser austero no significa no gastar o no invertir, significa no dilapidar, no derrochar, que es lo que se ha hecho, significa apretarse el cinturón en lo superfluo, en lo no necesario, en lo no eficiente, en lo no eficaz, pero no suprimir el gasto esencial o la inversión necesaria) no podemos olvidarnos que si no hacemos crecer la economía no se crearan empleos, no aumentará la recaudación de impuestos por la vía de tener una base mayor (sino por seguir expoliando a los que todavía tengan), no habrá un aumento de las cotizaciones a la seguridad social por parte de estos nuevos trabajadores, no aumentará el consumo y un largo etcétera y, en consecuencia, no saldremos de esta situación o lo haremos de una forma muy lenta y agónica. Como está sucediendo.
 


Así, lo único que se consigue es una espiral diabólica de menor gasto, menor consumo, menor recaudación, más paro, menor gasto, menor consumo, etc. que no tiene fin. Y esto es así porque la austeridad, como antes he dicho, no significa no gastar o ni invertir. Si no gastamos de forma inteligente (invertir) aún a costa de aumentar la deuda pública y/o el déficit en el corto plazo, no crearemos riqueza y no generaremos consumo ni empleo, ni saldremos de la recesión económica en la que nos encontramos. Sangrar al herido sólo lo conduce a la muerte, a la agonía, a la lenta agonía que estamos sufriendo. Hay que taparle las heridas, darle de comer y hacerlo caminar.

 
Y aúnque nuestra capacidad de maniobra para crear empleo y riqueza vía aumento de la deuda pública y el déficit se ha limitado considerablemente por las cifras en las que ambos parámetros se han situado y por el reciente compromiso constitucional de limitarlas, amen de cumplir con las exigencias de la Unión Europea, creo que la única vía para salir a corto plazo es precisamente la inversión pública. Ya lo he dicho muchas veces; pero claro, yo no dirijo la economía de este país.
 


Mientras el presidente de los EEUU, Barak Obama, acaba de proponer al Congreso un plan de iniciativas fiscales (gasto público) por un importe de 447.000 millones de dólares para reactivar la economía ante el riesgo de vuelta a la recesión en los EEUU con una tasa de paro del 9,1% (en España es del 25%!!), en Europa las políticas adoptadas por todos los países (que no comparten políticas económicas comunes, por otro lado, y cada uno va a su libre albedrío y así nos va a España en este engendro de UEM en el que estamos) son radicalmente diferentes y se basan en el mal entendido concepto de austeridad (no gastar, no invertir). Y así nos va y nos va a ir. Toda Europa en recesión o con tasas de crecimiento insuficientes para garantizar empleo a nuestra población, para garantizar unos niveles de riqueza y bienestar adecuados y unos ingresos para las AAPP suficientes para el sostenimiento del Estado eficaz y eficiente, que debe suprimir lo no necesario. Y esto produce miedo, incertidumbre y con estos mimbres la economía no funciona.

 
Se estima que el plan de inversión en EEUU reducirá la tasa de paro hasta el 8% (bendita bendición sería esto para España) y que aportará 2 puntos porcentuales de crecimiento al PIB. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, ha recibido con muy buenas críticas este plan.

 



Y entonces nos preguntamos: ¿Cómo se pueden proponer medidas económicas tan dispares para solventar la crisis económica? ¿Quién tiene razón? Y la razón la tiene EEUU, no lo duden. Y sí, soy keynesiano, por si alguien todavía no se ha dado cuenta. La polémica está servida. ¿Qué piensa Ud.?




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